Mis Escritos 12

Para Nelda

 

Tus brillosos ojos

y mi mirada dura,

tu sonrisa loca

y mi mueca fingida.

 

Tu canto

y mi tristeza,

tu mano

y mi pena.

 

Cuànto dolor en mi pecho

por ese amor que se ha muerto,

la soledad de mi lecho

y tu triste recuerdo.

 

Porque marchandose lejos

me dejò una pena,

si mirando en el espejo

siempre hay algo que lo recuerda.

 

Su pelo negro

y su sonrisa pura,

su blanca mano...

su capa pùrpura.

 

Su triste partida

su canto lejano,

su adiòs que decìa

dejo mi pasado.

 

Y se quedò tan triste

en mi alcoba su imagen,

ya ni mi lecho viste

para èl su mejor traje.

 

Cuànto dolor en mi pecho

por ese amor que se ha muerto,

la soledad de mi lecho

y su triste recuerdo.-

 

Soñaba

 

Y creì de repente

tocar el cielo con las manos,

mas fui solo barrilete

que soñaba desde abajo.

 

Luego creì nuevamente

el cielo haber alcanzado,

y descubrì tanta gente

soñando a mi lado.

 

Me preguntè tantas cosas

y nada pude contestar,

acaso pueda decir la nada

de dònde surgiò la mar.

 

Tantas otras veces

me quedè sin respuestas,

y tantas otras veces

no supe què preguntar.

 

Y amanecì tristemente

llorando un viejo penar,

para què preguntar tantas cosas

que no podemos contestar.

 

Y creì de repente

tocar el cielo con las manos

y fui sòlo barrilete

que soñaba desde abajo.

 

19\12\1982.-15.21 hs.-

 

Tu

Tu canto tan lìmpido y puro

se oìa al pasar,

parecìa el canto

de una sirena de mar.

 

Tu armoniosa figura

con tus lìneas tan curvas,

parecìa el trabajo

del màs fino escultor.

 

Pero tu canto...

tu hermoso canto,

parecìa el reflejo

del candor de tu pecho.

 

Se escuchaba lejos,

tan lejos se oìa,

que en mi recurdo

aùn cantas como ese dìa.

 

Tus labios tan rojos,

tus finos pechos,

tus pronunciadas curvas...

todo tu cuerpo casi perfecto.

 

Pero era tu canto

el de una sirena de mar,

parecìa tan sòlo

su canto... no màs.-

 

Quise

 

Caminè mil senderos

en busca de otro destino,

y alumbraron mi camino

màs de mil luceros.

 

Y encontrè en un recodo

un libro viejo,

que rezaba el recuerdo

de un amor muerto.

 

Quise cantarle al mundo

y gritarle al viento,

pero me quedè mudo

al notar el silencio.

 

Entonces comprendì que no era sueño

lo que rezaban sus versos,

porque me creì dueño

del canto del libro viejo.

 

Y anduve mil senderos

en busca de otros versos,

pero cantando el viento...

recitò el libro de nuevo .

 

Recuerdos

 

Y podràs recordar un dìa

que aquellas sosas rojas,

no eran pompa y alegrìa

sino sòlo viejas rosas.

 

Podràs, sinembargo,decir que fuiste

el amor de un viejo soldado

que a la guerra partir viste

y nunca volviò a tu lado.

 

Por las noches la luna serà tu espejo

de dìa podrà serlo un lago,

mas nunca tendràs festejo

que agasaje tu soldado.

 

La muerte acunò en su lecho

y un par de làgrimas brotan

de tu pecho acongojado

por tu soldado muerto.

 

Y podràs recordar un dìa

que aquellas rosas rojas,

no eran pompa y alegrìa

sino sòlo viejas rosas.

 

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Cantos del Alma

 

Por: Maria Laura Branca.

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